Lejos quedaron las épocas donde solo se necesitaba de un par de horas por semana para recargar la batería del teléfono y olvidarse de este apartado durante muchos días. Hoy no solo es cuestión de conectar el Smartphone a la corriente una o dos veces por jornada, sino también tener en cuenta varias situaciones para asegurarse que el terminal se carga correctamente.

Para los miles de usuarios que todos los días inundan los foros y las búsquedas en Google para encontrarle una solución a la recarga lenta de sus teléfonos inteligentes, a continuación ofrecemos las posibles razones por las cuáles la batería no se llena en un periodo de tiempo similar al de los primeros días.

Debes cambiar la batería

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Con el uso y el tiempo, las baterías van perdiendo sus cualidades. Es decir, la cantidad de mAh que almacenan disminuye. Además, el rendimiento para cargar y la velocidad para descargarse puede empeorar. Entonces, es posible que si tu móvil tiene más de un año cargue más lento y se descargue más rápido.

Sustituye la batería si es posible, con una nueva para volver a tener el mismo rendimiento. Si el dispositivo es de una sola pieza y batería no removible entonces deberás llevarlo a servicio técnico especializado.

Sobre el precio, una batería original es más costosa que una genérica o una imitación, pero te proporciona mayores beneficios.

El Amperaje del adaptador

Por lo general, el cargador original es el mejor para mantener la batería útil por más tiempo, pero cuando no disponemos de él debemos buscar uno con capacidades similares o un mejor amperaje.

El amperaje nos dice cuan rápido cargará la batería, por ejemplo: Un amperaje de 0.400 A es útil para celulares no inteligentes que no requieran de mucha carga, es un cargador lento. Tu cargador de Smartphone, es recomendable que siempre sea de 1 A para arriba, y así lograr una carga mucho más veloz.

¿Lo conectas al PC?

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Muchas veces perdemos nuestro cargador de pared, o se nos hace más fácil y cercano cargar el terminal con un puerto en la computadora mediante un cable USB. Como sabrás la carga a través de este medio es mucho más lenta, así que no te preocupes, es normal que tu batería incluso haya cargado menos de la mitad en el tiempo estimado para una carga completa.

No importa si es USB 2.0 o USB 3.0, es poco probable que carguen con la misma velocidad que el cargador de pared. Usa un cargador común o uno inalámbrico para lograr la carga rápida.

Es problema del cable USB

Primeramente hay que buscar la solución más simple posible y ella consiste en el cable USB que se utiliza para recargar el teléfono. Teniendo en cuenta que hoy se puede utilizar un mismo cargador durante años para distintas dispositivos, es viable que el mismo se haya desgastado o arruinado alguno de sus componentes.

Por otra parte, muchos de los fabricantes que envían el clásico cable mini-USB con sus terminales aprovechan la reducción de costos que se puede obtener con estos accesorios y terminan eligiendo los materiales más baratos y de peor calidad posible. Así, siempre es recomendable probar con comprar un nuevo cable y controlar si el problema persiste.

Se tiene un mal adaptador

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Continuando claramente por el mismo camino del primer punto, lo siguiente a analizar es el adaptador, esa pequeña caja que se conecta directamente a la toma de corriente. Cuestiones como una subida de tensión en alguna de las incontables cargas pueden haberlo dañado y uno ni siquiera se ha percatado de la situación.

Una mala fuente de energía

Para los que están muchas horas frente al ordenador suelen conectar su teléfono a alguno de los puertos USB para recargarlo y tenerlo a mano. Sin embargo, muchos no saben que esta fuente es mucho más lenta que si se conecta a la corriente, pues incluso en conectores USB 3.0 la salida de energía estándar es de solamente 9A (y 5ª para USB 2.0).

Se necesita un modelo más nuevo

Si parece que el terminal carga lentamente pero la comparación se hace con el proceso de otros modelos de teléfonos inteligentes más actuales, probablemente es una cuestión de antigüedad. Estrictamente, los dispositivos modernos tienen procesadores que soportan un sistema de carga más rápida, y hasta algunos dispositivos tienen capacidades turbo alimentación.

La batería simplemente es mala

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En la competencia por las especificaciones de los dispositivos es difícil que las empresas logren una batería que resista todas las funcionalidades del teléfono y aguante una jornada, aún así lo intentan.

Posiblemente el Smartphone que tienes, posee una batería de más de 2000 mAh, que debería ser prueba de una carga duradera, pero si sus en sus facultades está una pantalla AMOLED de 5.7 pulgadas y algunas otras capacidades extra como conexión a datos LTE entonces no durará ni la mitad del día.

En esa lucha encontramos también marcas que no se dedican mucho a sus baterías y compran a empresas de terceros que les ofrecen mejores precios para disminuir el costo de su equipo. Entonces es ahí cuando nuestra batería no tiene mucho tiempo de vida útil, no tiene suficientes mAH y además tanto el cargador como la batería inducen a una carga lenta.

No utilizar el teléfono mientras se carga

Si bien no le ocasiona ningún problema al Smartphone seguirlo utilizando mientras está conectado a la corriente, lo más seguro es que el estado de la batería no baje del nivel actual pero también es casi imposible que suba a un ritmo veloz. Aún más perjudicial es jugar a videojuegos que requieran un consumo de muchos recursos del sistema o tener elevado algunas configuraciones como el brillo.

Aplicaciones en segundo plano

segundo plano

Así como las aplicaciones que se dejan abiertas y funcionando en segundo plano sin que el usuario lo detecte generan que el consumo de la autonomía de la batería sea mayor, este problema también continua cuando se lo está recargando (estando prendido obviamente). Para ello se puede recomendar la instalación de un “Task manager” que cierre automáticamente estas Apps o hacerlo manualmente desde el apartado de configuración.

El puerto USB está obstruido

Generalmente el cuidado que se le da al teléfono es un muy bueno, pues se lo deja tirado por cualquier lugar de la casa o se lo lleva en un bolsillo con un montón de otros elementos. Ello puede generar una obstrucción en su pequeño puerto mini-USB que podría impedir que el cargador llegue a conseguir una buena conexión.

El puerto USB está dañado

usb dañado

Si ninguna de las opciones anteriores funcionaron es posible que definitivamente el puerto USB este roto o se haya doblado algunos de los “pines” que componen dicha conexión. En este punto no queda más opción que llevarlo a un profesional encargado de reparar móviles, y si es posible, que sea en el servicio técnico oficial del fabricante.

El Puerto USB se ha corroído

Por último, y siguiendo el mismo punto anterior (y con la misma solución posible), el puerto USB podría tener un poco de corrosión por culpa de cuestiones como el sudor o la humedad. La corrosión es un problema bastante complicado, ya que crea película sobre el hardware de conexión que evita una carga adecuada, mientras que si no se lo soluciona puede expandirse al resto de los componentes internos hasta generar dolores de cabeza mayores.